domingo, 29 de junio de 2014

Con o sin IVA


Sale ahora el gobierno con un spot publicitario-social, recordándonos que quien estafa a hacienda, quien no paga los impuestos, está cerrando escuelas y hospitales. Y es de un cinismo que raya el insulto al personal.

Resulta que por un lado, los impuestos sirven para crear hospitales y colegios. Los mismos hospitales públicos que se han intentado privatizar por lo civil o por lo criminal. Los mismos hospitales que los profesionales de la sanidad han tenido que paralizar por el juzgado con una dura sentencia donde queda patente la chapucera forma de intento privatizador, de forma ajena a la legalidad, y de forma ajena a los intereses públicos. Ese dinero público que crea hospitales para ofrecerlos en bandeja de plata a empresas que contratarán como directivos a los políticos que favorecieron la privatización. No hombre no. Eso no se hace, no pagar los impuestos es algo incívico para con estos honrados empresarios.

Los impuestos sirven para crear colegios, esos que llevan años esperando en barracones prefabricados muchos alumnos. Sirven para crear becas, esas que se dan para quien no tenga dinero para estudiar pueda hacerlo, siempre que saque más nota que uno que uno que sí tenga dinero, claro. Esos colegios que se llenan de profesores menguantes, con aulas masificadas porque se ha despedido a profesores, no se podrán pagar. Y veo lo que pasa en Portugal, por aquello de ver las barbas del vecino y tal, y veo que el país va a reducir su número de colegios en 300 unidades para “racionalizar” su red de centros. Porque es mucho más racional que unos niños tengan que viajar 100 km todos los días, ida y vuelta, con sus madrugones incluidos, que mantener un colegio en el pueblo. Porque el estado no ha de atender a razones de interés social si no a una “racionalidad” económica. Recordemos que este es un consejo de la Troika, y ya sabemos todos que quiere decir “consejo” cuando lo dice la Troika. Esa misma, que está muy enfadada con Rajoy por su devenir ¿populista? bajando impuestos (aunque sea con trampa) y tal. Pero Rajoy ya les ha comentado que es temporal…hasta que pasen las elecciones.

Pero volvamos a los impuestos que tanto bien nos hacen. Los mismos que pagan en sobres opacos, los mismos que pagan sedes en negro, los mimos que tienen una desmesurada afición a abrir cuentas en Suiza, los mismos que en Alicante negocian con IKEA autodenominándose mafia, los mismos que amañan contratos para con sus amigos, los mismos que se compran pisos de lujo con el dinero de la cooperación internacional, aquellos que contribuyeron a crear, poco a poco, pero sin descanso, este mapa, hasta hacerlo marca España, nos dicen que hemos de ser buenos y pagar. Algún mal pensado creerá que lo dicen para que puedan seguir robando, pero no creo ¿verdad?

Dejando esto a un lado, los impuestos siempre se emplean bien, en cosas útiles como escuelas y hospitales. Al menos sabemos que estos grandes gestores no van a coger el dinero de los colegios y hospitales y gastarlos en, no sé, digamos, aeropuertos sin aviones, “ciudades de”, circos, museos, aves, cajas mágicas, cuya magia consiste en saber para que se va a utilizar los días que no hay open de Madrid, “palacios de”, y demás sobrecostes que nos han supuesto, la última vez que alguien los contó (2012), unos 6.000 millones de euros, todos y cada uno, tirados a la basura y sin ninguna utilidad. Tan chocante es la situación, que hasta la BBC nos ha dedicado un programa especial. Enterito. Otros hicieron otro bonito mapa. Pero si seguimos pagando, seguro que esta vez hacen colegios y hospitales, seguro!!!

¿O acaso vamos a pensar que el dinero que se recaude por los contribuyentes va a ir a parar a una empresa privada directamente y sin pasar por la casilla de salida? No, eso sería impensable. No seamos malos, que hay mucho por ahí, pensando que esos dineros honrados de todos y cada uno de los españoles, que se deberían de dedicar a lo público vayan a acabar en, digamos, un banco privado a modo de regalo. Eso no podría pasar nunca, porque debería de salir el ministro de economía diciendo que el dinero que le hemos dado no nos lo van a devolver nunca, que se dan por perdidos digamos 12.000 millones de euros de regalo a la banca, o podria salir Bruselas a rectificarle diciendo que lo que se da por perdido, lo que les hemos regalado by the face, son 26.000 millones, e inmediatamente, y por vergüenza torera, este individuo ministerial debería de dimitir. ¿a que sí?

No, hay que pagar impuestos. Los honrados políticos que nos dirigen nos piden a su vez que seamos honrados. Lógico. Y nosotros sabemos que ese dinero no se lo van a quedar ellos con adjudicaciones fantasmas, ni que van a malgastar el dinero en obras inútiles e incompletas. Sabemos, a ciencia cierta que van a hacer colegios y hospitales, y sabemos que no lo hacen para privatizarlos una vez inaugurados, que va!!!

Así que con todo lo que sabemos, ante la pregunta con o sin IVA, la respuesta es obvia, ¿no?

domingo, 15 de junio de 2014

El tamarit de los porcentajes ataca de nuevo


El PIB se calculará ahora sumando el aporte de prostitutas y narcotraficantes y se supone que subirá (el PIB) un 4,5% sólo por éste motivo. Somos más ricos pues? Pues, evidentemente, no. 
Si tenemos un corral de ovejas y contamos sólo las blancas y de repente, pasamos a contar las negras también, nos ha aumentado el número de ovejas. No.

Primero de todo, el PIB es el valor monetario de lo que se produce en un territorio en un periodo de tiempo, normalmente, un año.

Tradicionalmente hay tres formas de calcularlo,1) contando todo lo que gastan todos los agentes económicos (entendiendo que lo que gasta es la producción real del país), 2) calculando todo lo que se ha pagado a los agentes económicos para producir, 3) calculando el valor añadido, el valor de mercado de venta de lo producido, menos el valor de lo que cuesta lo producido.

Lo que tienen en común los tres métodos es que son todo estimaciones. Estimaciones de la actividad declarada, legal y monetaria.

Es decir, no aparece reflejado aquí, la economía sumergida, la economía de trueque o cambio, ni la economía ilegal (como drogas, trata de blancas o prostitución).

Todos los economistas relatan la dificultad de ponerle un numerito (valor monetario) al PIB, que da tres cifras diferentes con las tres metodologías clásicas. El INE lo calcula con las tres, haciendo una cosa que se llama cuadro macroeconómico, basado en los datos según las 3 metodologías.

Es decir, medir monetariamente lo legal, lo que se ve, es difícil, medir lo que no se ve ni se declara….no deja de ser futurología científica y buenas intenciones.

Se introduce un componente eminentemente subjetivo para medir el PIB, arbitrario, aquí pongo lo que me da la gana, y a ver quien me lo discute.

Como se calcula el valor monetario que genera la prostitución, por los anuncios en prensa?, se hará una encuesta a la salida de los prostíbulos?, se entrevistarán a las prostitutas?.
Alberto Núñez Feijóo y el narcotraficante Marcial Dorado de parranda
Y los narcos. Le preguntaremos al señor Feijóo si nos facilita alguno de sus contactos?, Les diremos que nos digan, por favor, cuanto meten en España?, y de lo que meten, cuanto se vende aquí y cuanto sigue camino para el resto de Europa?
Lo que está claro es que es sólo una forma de calcular, de estimar más bien, cual es nuestro PIB, nuestra producción anual. Es sólo un cambio de metodología, no éramos más pobres antes por no contar lo que ganaban los señores que paseaban en lancha con Feijóo, ni seremos más ricos cuando contemos lo que se gastan ilustres personalidades y personas a secas en los clubs de alterne.

Entonces, ¿todo sigue igual no?

Pues no.

Por qué este cambio? Por que lo impone Bruselas, clama Fuenteovejuna. Vamos a dejar de lado algo tan de modé como aquello de la soberanía nacional y tal. Que interés tiene esa Bruselas?, dónde está el truco de magia?

Atentos, porque tiene tres partes.

Acto uno.

El PIB de 2014, que se sabrá en 2015, que curiosamente es año de elecciones, nos dará de bruces un PIB con crecimiento espectacular. Argumentário de 2015. Las medidas están dando resultado, brotes verdes, empieza la remontada, luz al final del túnel, teníamos razón…y sin embargo nada ha cambiado, más allá de contar las ovejas negras, que además las suponemos.

Acto dos.

La deuda no puede superar el 90% del PIB porque, en ese caso, el crecimiento de la economía es inviable. Ésta máxima procede del trabajo de los profesores de Harvard Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart, trabajo sobre el que bascula toda la teoría económica que receta austeridad, a pesar que fue contestado, este trabajo, de forma científica, a pesar de deudas del 200% del PIB como el de Japón. Cambiamos la forma de calcular, crece el PIB, la deuda baja del 90% del PIB y las teorías de austeridad siguen siendo válidas, aún hay esperanza si seguimos con las recetas espartanas. Sólo hay que perseverar.

 Tatachaaaaan!!!



Acto tres.

La presión fiscal es el porcentaje del PIB que recaudamos. Suponemos que tenemos una recaudación de 10 y un PIB de 100. La presión fiscal es del 10%. Segundo escenario, seguimos recaudando 10, pero ahora el PIB calculado de otra forma sube a 120, no es que seamos más ricos, recordemos, sólo contamos a las negras. Resultado, la presión fiscal es de 8,33%. Hemos bajado la presión fiscal por arte de magia, seguimos recaudando lo mismo, con los mismos impuestos, pero al ser el PIB mayor, el porcentaje baja. Y aquí entrarán los políticos. Argumentário 2015 “hemos hecho todo esto bajando la presión fiscal”, recordar que en 2015 hay elecciones.

Y como somos tan buenos y lo hemos hecho bajando la presión fiscal, vamos a hacer un esfuerzo y vamos a subir la presión fiscal para acercarnos a los estándares europeos. Y tenemos legitimada una subida de impuestos. (IVA e impuestos especiales, me atrevería a apostar)

Y así, los señores que tienen una actividad legal y declarada, que REALMENTE siguen teniendo una presión fiscal del 10% la verán incrementada al 12%, aunque en los papeles salga el 10%, porque señores míos, los narcos y las prostitutas, no recaudan IVA en sus servicios, ni tributan por sus beneficios. 

Así que, con todo lo dicho, este “inocente” cambio estadístico es un jaque mate en toda regla, pero sibilino. Hay que vender los partidos afines mostrando una recuperación, aunque sea en los papeles, hay que legitimar lo hecho hasta ahora, y hay que ir poniendo vaselina, porque después de las elecciones, alguien deberá pagar el año que dejamos de apretar el acelerador para que nos volvieran a votar.

De lo que he escrito hasta ahora en éste blog, respecto a lo que iba a suceder, no me he equivocado mucho. Al tiempo.

lunes, 2 de junio de 2014

Transición 3.0


El rey Abdica. Se produce la herencia del poder de la jefatura del estado por consanguinidad. Un rey al que se le debe mucho, sí, pero que nadie eligió.

Vale, dirán que fue votado en un referéndum. Pero el voto con una pistola en la cabeza hay que relativizarla. Cuando se hizo el referéndum el clima político era de ruido de sables, como se demostró años más tarde con los tanques en las calles. No se eligió una monarquía. Se eligió una democracia, la mejor posible según las condiciones existentes, e incluso, algo más.

Suarez suspiró en el escaño cuando se aprobó la constitución. No las tenía todas consigo. Pactaron olvidar unos, no reclamar otros, borrón y cuenta nueva. Cambiaron las reglas del juego, permitiendo una democracia, a cambio de permanencia de lo antiguo, la monarquía designada por el dictador. Así se contentaba también al movimiento. Todos ganan, todos pierden.

Después vino el golpe. El rey tuvo un papel importantísimo en mantener esa débil democracia incipiente. Había miedo a los cambios. Tenían miedo los militares, que veían cambiar demasiado las reglas del juego, tenían miedo desde la izquierda, que no se lo acababan de creer y temían un golpe.

En ese estado de las cosas se aceptó al rey. Se aceptó una constitución, que venía con la condición de ser monárquica. Se rechazó los anhelos republicanos a favor de los anhelos de libertad.

Pero eso era ayer. La transición tuvo ahí su primer paso, pero no se cerró.

Tuvo un segundo paso cuando ganaron las elecciones el PP. SI. Así se acabó con aquello de que si mandaba la derecha volvería la guerra civil, que era el run run en calles y tertulias. Ganó el PP, no hubo guerra civil y la transición avanzó hacia la modernidad. Era posible un gobierno de derechas sin catástrofe militar.

Pero ya nos vamos haciendo mayores como pueblo. Ahora tocaría la tercera parte de la transición. Votar por aquello que no se pudo elegir en libertad, el modelo de estado.

No tiene nada que ver si el rey lo hizo bien o mal, si su mandato ha sido bueno o malo, transciende a la persona de Juan Carlos de Borbón. Se trata de si queremos monarquía o república, y de decidir únicamente sobre eso y en libertad. Es hora de cerrar el proceso de transición. Es hora de hacerse mayor.

Y si el pueblo español decide ser monárquico, larga vida al rey. Pero que no sea un tabú preguntar. Que no haya miedo a las decisiones del pueblo, que no se nos trate como niños sin criterio ni capacidades intelectuales de decisión.

miércoles, 28 de mayo de 2014

SOIS UNOS FRIKIS

El fenómeno de PODEMOS ha cogido a todos con el pie cambiado. Ante ello cada uno reacciona como puede. Rajoy hace la estatua, como siempre, esperando que pase el temporal, elogia a Rubalcaba (en serio, sí), y comienzan a caer los descalificativos sobre la nueva formación. No son cinco escaños. Es auténtico pavor el que ha provocado. Mientras Rubalcaba anuncia cambios sin permitir que nada cambie. Como debe ser. 
Dentro de los descalificativos, vamos a repasar unos cuantos. (HOY UNO)

El éxito viene dado de la continua presencia en los medios. Sobre todo en la sexta. Maruhenda es uno de los que se queja, amargamente, de cómo la sexta a aupado a este abyecto personaje llamado Pablo Iglesias.

Maruhenda, con un periódico al servicio del PP más casposo, con noticias-ficción en un evidente intento de teledirigir la opinión. Maruhenda, tertuliano habitual en antena tres y la sexta. Maruhenda, un periodista “imparcial y objetivo” se permite acusar a un medio de comunicación de injerencia política. Como chiste está bien.

De todas maneras, que acusen a alguien de salir mucho por la tele, cuando se ha institucionalizado en la clase política una pertinente alergia a las apariciones en televisión, a no ser que sea con preguntas pactadas, en un país donde es noticia que se permitan preguntas en esas ruedas de prensa que deberían de llamarse simplemente mítines, donde los presidentes de gobierno aparecen en la sala de prensa en una tele de plasma, donde los debates televisivos entre candidatos vienen precedidos de una dura negociación de las condiciones… En un país donde los políticos tradicionales tienen pánico a las televisiones, es un chiste acusar a una formación política de salir demasiado en la televisión.

Cuando los diarios nacionales y locales son perfectamente identificables y asignables a uno u otro partido como voceros de sus proclamas, escuecen 4 meses de presencia esporádica en la televisión. Lo dicho. Un chiste.

Pero desde el punto de vista de los votantes, más que chiste es insultante. Se supone que uno por salir en la tele convence en unos meses a suficientes votantes para que se obtengan 5 escaños. Es decir, la gente es gilipollas, manipulable, moldeable, tontuna. Por eso es preciso tener a Maruhenda dirigiendo sus huestes, y al ABC y al MUNDO, y al PAIS etc, etc.

Este argumento viene a decir que los votantes de PODEMOS están manipulados, no por el ABC, no por INTERECONOMÍA, no por LA RAZÓN, no por ELPAÍS, no por ELMUNDO, no por LACOPE, no por LA SER, no por TVE, no por la presencia de Marhuenda, Gaspar Llamazares, Tania Sánchez, Antonio Miguel Carmona, Miguel Ángel Rodriguez, Edurne Uriarte, Curri Valenzuela, Mayte Alcaraz, Pilar Gómez, Manuel Erice, Luís Rodríguez Aizpeolea, Juan Pablo Colmenarejo y un largo etcétera, todos ellos colaboradores HABITUALES en la sexta, A3, o TVE. Estos no han manipulado a la sociedad, a los votantes, pero Pablo Iglesias sí. Y es que la gente es una débil mental, unos frikis, como dijo un dirigente del PP de cuyo nombre no quiero acordarme.

La hipocresía de tal afirmación roza la esquizofrenia. Pero enroca con una mentalidad paternalista de los principales partidos políticos, que piensan que los ciudadanos no saben que es lo mejor para ellos, por lo que han de ser guiados, tutorizados, por las élites pensantes. Como un buen padre de familia que anula la voluntad del hijo para que se haga lo que se debe hacer. Así nos ven. Como niños. A los que “hay que explicar mejor” las medidas, para que entiendan que se hace por su bien.

La sociedad está despertando, quiere irse de casa, vivir sola, sin tutores, tomando sus propias decisiones. Puede que equivocándose, sí, pero equívocos propios, no ajenos. Libertad para decidir su vida por sí mismos, su sociedad, su estado. 
El miedo no es a 5 escaños, el miedo es a la libertad de decisión. La que no puedan controlar, ni con cinco Maruhendas, porque la sociedad no es tan friki, pero si mejor informada, Las redes sociales hacen que no haya una dictadura de la información, no hay la misma posibilidad de contar lo que se quiera y esconder lo que no se quiera. La verdad está más accesible.

La solución es desprestigiar la verdad, hacer que se dude de ella. Pero lo que se consigue es que se dude de todo, como debe ser, y ya no se cree a nadie, ya no tienen legitimidad los pensadores oficiales, hasta el punto de ser una caricatura de lo que pretenden, periodistas, opinadores, y un chiste de lo que son, manipuladores.

El pensamiento único se acabó, el adoctrinamiento se acabó. Pensad por vosotros mismos, comparar, y poner en duda todo. TODO.

PENSAD.

miércoles, 30 de octubre de 2013

La tierra prometida




Anuncia el señor presidente del gobierno español que ya llegamos a tierra, que el pírrico aumento de una décima del PIB indica el final del túnel. Literalmente declara:

“Ahora ya no remamos sin horizonte, ahora vemos la tierra, ahora nos consta que vamos bien y por el buen camino. Estamos lejos, sí, pero la tierra está a la vista, alentándonos para que nuestro esfuerzo no decaiga con la esperanza cierta de poder lograr juntos todo lo que juntos nos habíamos propuesto"



Lo cual me sugiere ciertas dudas, como el reconocimiento que se ha estado remando sin horizonte anteriormente, sin saber a donde vamos, como pollo sin cabeza, pero bueno, supongo que son imaginaciones mías, delirios de sintaxis.

Más allá de eso y si robamos el catalejo del capitán pirata que nos conduce, sería bueno escrutar la costa hacia donde vamos. Hasta Hernán Cortés enviaba exploradores antes de desembarcar, no fuera que le esperaran temibles jíbaros con ganas de experimentar sus novedoso winzip humano.

La tierra está a la vista, pero, ¿a que tierra vamos a llegar?, ¿era este el destino que queríamos? ¿nos subimos en este barco para este viaje?

Hemos llegado a una tierra con precariedad laboral, tanto en cuanto a salario como a seguridad, sanidad publica menos pública, menos universal, menos gratuita, educación como Dios manda, aunque sea un estado laico, educación con vías muertas para "tontos", educación con menos posibilidades para pobres, una dependencia pendiente de su desahucio, una sociedad menos social. Ya estamos llegando, ya está la tierra a la vista, y tienen preparadas las cadenas para cuando lleguemos, para disfrutar de la tierra a gusto. Los salarios cada vez más bajos que impiden, por primera vez tal vez en democracia, que el trabajo no ahuyente la miseria. Una sanidad que recibe con los brazos abiertos a las empresas sanitarias que venían de polizontes en el barco, mientras hacen huelga de brazos caídos con inmigrantes para mantener la universalidad. Una tierra donde mientras siguen tasas de desempleo superior al 25% (más del 50% en jóvenes), la banca se regocija del dinero que llueve por todos lados. Tierra de oportunidades sin duda. Con nuevos nichos de mercado en la sanidad, en la educación, con un sector bancario saneado a costa de “pequeños” sacrificios individuales.

El esfuerzo no ha de decaer, la tierra prometida está a la vuelta de la esquina, y para asegurarnos de quedarnos en ella quemaremos las naves. Y lo haremos a base de leyes orgánicas y de modificar la constitución si hace falta, que la tierra prometida bien vale asegurarla mediante una modificación de la inmodificable carta magna.

La tierra nos espera. Allí todo será mejor, tendremos garantizados nuestra jubilación de beneficencia menguante, siempre y cuando podamos tener la suerte de cotizar todos los años que nos exijan, tarea, por otra parte, harto difícil con las condiciones del mercado laboral actual.

Los capitanes que hicieron agujeros al barco que nos gustaba, nos han llevado a tierra seca, para que podamos agonizar como sociedad sin las humedades del mar bravío.

Nos llevan a una sociedad más injusta, menos equitativa, menos libre, más desigual, pero seca.

Supongo que es ahí donde todos queríamos ir. ¿o no?

Si la respuesta es no, deberíamos ejercer nuestro derecho a motín, arrebatar el poder al capitán y trazar un nuevo rumbo.

Pero los cartógrafos que señalan otro rumbo están castigados en galeras, los oficiales de abordo ven pronta la jubilación del capitán y están más interesados en disputarse la sucesión que ocuparse del rumbo, los sufridos pasajeros están hartos de tan larga travesía en el desierto húmedo y temen perder las pocas pertenencias que les quedan y que esperan mantener, tal vez ingenuamente, en esa nueva tierra. Otros no tienen ya nada, ni fuerzas para protagonizar un motín y se han acurrucado en las sentinas esperando a ver que pasa o esperando morir lentamente. Los que quedan esperan un líder que organice la rebelión, pero quien puede, los oficiales, tienen sus propios intereses, y los que quieren no tienen ni el grado de oficial, ni el respaldo de la población cansada y conformista que se aferra al mendrugo de pan duro que le queda y no se atreve a pedir el bistec que se reparten los oficiales.

Y sin embargo espero que algún día sea el de San Crispín, aunque no sea 25 de octubre, y unos pocos tengan más sentido de la justicia que miedo y que planteen batalla en la arena política y que tengan sentido los versos de Shakespeare:

“Y los gentileshombres que están ahora en la cama en Inglaterra

Se considerarán malditos por no haber estado aquí,

Y tendrán su virilidad en poco cuando hable alguno

que luchara con nosotros el día de San Crispín.”

martes, 29 de octubre de 2013

Lecciones del pasado


En un momento sin ideas, sin opciones aparentes, sin soluciones, cabe recordar los motivos. Para que ha de servir la economía, cual es su fin, porque surgieron corrientes de pensamiento que hoy permanecen embalsadas ante la aparente dificultad de fluir si no se viene de la montaña adecuada. Creo que es importante recordar de donde surge eso de querer actuar en la economía. Para ello he copiado, literalmente, un hermoso y magnifico texto extraído de una novela. No de un tratado filosófico, ni de un manual de política, sociología o economía. Un texto publicado en 1862 por alguien que además de otras cosas fue un político, pero fue aún más un poeta, un intelectual, y, por encima de todo, un increíble observador de su época. Es un texto para reflexionar en el siglo XXI, con una voz que grita desde el siglo XIX.

"Por fuera de los partidos políticos propiamente dichos se manifestaba un nuevo movimiento. A la fermentación democrática, respondía la fermentación filosófica: la parte más pura estaba tan conmovida como la turba; de otra manera, pero tanto.

Los pensadores meditaban, mientras que en el suelo, es decir, el pueblo, atravesado por las corrientes revolucionarias, temblaba bajo sus plantas con una especie de vagas sacudidas epilépticas. Estos pensadores, unos aislados, otros reunidos en familias, y casi en comuniones, removían las cuestiones sociales, pacífica pero profundamente; mineros impasibles que trabajaban tranquilamente sus galerías en las profundidades de un volcán, y apenas se distraían por las sordas conmociones y por los hornos vistos desde lejos.

Esta tranquilidad no es una de las menores bellezas de aquella época agitada.

Estos hombres dejaban a los partidos políticos la cuestión de los derechos y trataban la cuestión de la felicidad.

Se proponían extraer de la sociedad el bienestar del hombre.

Elevaban las cuestiones materiales, las cuestiones de agricultura, de industria, de comercio, casi hasta la dignidad de religión. En la civilización, tal y como se va realizando, un poco por Dios, y mucho por el hombre, los intereses se combinan, se agregan, se amalgaman de manera que forman una verdadera roca dura, según una ley dinámica pacientemente estudiada por los economistas, que son los geólogos de la política.

Estos hombres se agrupaban bajo nombres diferentes, pero que pueden ser designados todos por el título genérico de socialistas, trataban de horadar esa roca y de hacer salir de ella el surtidor de agua viva de la felicidad humana.

Sus trabajos lo abrazaban todo, desde la cuestión del patíbulo hasta la cuestión de la guerra. Al derecho del hombre proclamado por la revolución francesa, añadían el derecho de la mujer y el derecho del niño.

Nadie extrañará que, por varias razones, no tratemos aquí a fondo, bajo el punto de vista teórico, las cuestiones promovidas por el socialismo. Nos limitamos a indicarlas.

Todos los problemas que los socialistas se proponían, prescindiendo de las visiones cosmogónicas, los delirios y el misticismo, pueden reducirse a dos principales:

Primer problema:

Producción de la riqueza.

Segundo problema:

Repartición de la riqueza.

El primer problema implica la cuestión del trabajo.

El segundo la cuestión del salario.

En el primer problema se trata de el empleo de las fuerzas.

En el segundo, de la distribución de los goces.

Del buen empleo de las fuerzas resulta el poder público.

De la buena distribución de los goces resulta la felicidad individual.

Por buena distribución debe entenderse, no la distribución igual, sino la distribución equitativa. La primera igualdad es la equidad.

De estas dos cosas combinadas, poderío público en lo exterior, felicidad individual en lo interior, nace la prosperidad social.

Y prosperidad social quiere decir: el hombre feliz, el ciudadano libre, la nación grande.

Inglaterra resuelve el primero de estos dos problemas. Produce admirablemente la riqueza, pero la distribuye mal; y esta solución, que solo es completa por un lado, le lleva fatalmente a estos dos extremos: opulencia monstruosa, miseria monstruosa; todos los goces para algunos, todas las privaciones para los demás, es decir, para el pueblo; el privilegio, la excepción, el monopolio, el feudalismo, nacen aquí del trabajo mismo. Situación falsa y peligrosa que asienta el poder público sobre la miseria particular, y que funda la grandeza del estado en los padecimientos del individuo. Grandeza mal compuesta es que se combinan todos los elementos materiales, y en la cual no hay ningún elemento moral.

El comunismo y la ley agraria creen resolver el segundo problema. Se engañan: Su repartición mata la producción; la distribución igual mata la emulación, y por consiguiente el trabajo; es una repartición hecha por el carnicero, que mata lo que divide. Es, pues, imposible detenerse en estas falsas soluciones: matar la riqueza no es repartirla.

Los dos problemas exigen una solución común para estar bien resueltos; las dos soluciones deben de estar combinadas de manera que formen una sola.

Si sólo resolvéis el primer problema, tendréis a Venecia, a Inglaterra, como Venecia, un poder artificial, o como Inglaterra, un poder material; tendréis el mal rico, y moriréis por vías de hecho, como ha muerto Venecia, o por una bancarrota, como caerá Inglaterra. Y el mundo os dejará morir y caer; porque le mundo deja morir y caer todo lo que no es egoísmo, todo lo que no representa para el género humano una virtud o una idea.

Téngase entendido que por estas palabras – Venecia, Inglaterra – designamos no a los pueblos, sino a las construcciones sociales, la oligarquía sobrepuesta a la nación, y no a la nación misma. Las naciones merecen siempre nuestro respeto y simpatía. Venecia, como pueblo renacerá; Inglaterra, como aristocracia, caerá; pero Inglaterra como nación es inmortal. Dicho esto, prosigamos.

Resolved los dos problemas: animad al rico y proteged al pobre; suprimid la miseria; poned término a la explotación del débil por el fuerte; poned freno al inicuo recelo del que está en camino, contra el que ha llegado ya; ajustad matemáticamente y fraternalmente el salario al trabajo; mezclad la enseñanza gratuita y obligatoria con el crecimiento de la infancia; haced de la ciencia la base de la virilidad; desarrollad las inteligencias, ocupando al mismo tiempo los brazos; sed a la vez un pueblo poderoso y una familia de hombres felices; democratizad la propiedad, no aboliéndola, sino universandizándola, de modo que todo ciudadano, sin excepción, pueda ser propietario, cosa más fácil de lo que se cree; en una palabra, sabed producir y repartir la riqueza, y tendréis justamente la grandeza material y la grandeza moral; y seréis dignos de llamaros Francia.

Esto es lo que, a parte y por encima de algunas sectas que se extraviaban, decía el socialismo; esto era lo que buscaba en los hechos, lo que bosquejaba en los ánimos."

Victor Hugo

Los miserables. 1862.




jueves, 10 de octubre de 2013

Sin rumbo, ¿sin rumbo?



La ciencia económica se divide en dos partes, la positiva y la normativa. La positiva es meramente descriptiva, trata de explicar cuales son los mecanismos causa-efecto de la economía.

Por ejemplo, aplicado a otras ciencias, trataría de explicar el porqué un cuerpo sumergido en el agua sufre un empuje de abajo a arriba igual al peso del agua que desaloja.

La economía normativa trata de, con los conocimientos que se tienen, y con las expectativas y objetivos fijados de antemano, crear normas o diseñar estructuras económicas que obtengan esos objetivos deseados.

Por ejemplo, diseñar una superficie cóncava con el objetivo de meter dentro peso y que no se hunda en el agua. El objetivo es atravesar el mar para desde un punto, llegar a otro. Se llaman barcos.

Hay un objetivo claro, un fin.

Los políticos confunden ambas, deliberadamente u omiten directamente la segunda. Al menos públicamente.

Estamos en una época convulsa en la economía y sin embargo totalmente plana en cuanto a lo que se llama economía normativa. Nadie crea barcos para surcar los mares, ni reparan en los fallos de diseño del barco. Se limitan a achicar agua, y cuando esto no basta, empiezan a echar fuera del ruinoso barco a algunos de los tripulantes para aligerar el peso y que siga flotando un poquito más.

Por la borda salen derechos de los trabajadores, pensiones, sanidad, educación etc. El objetivo es que el barco siga a flote, pero el barco se construyó para que cupiesen todos en ese espacio, a salvo del mar enfurecido. Para que no estuviésemos todos a merced de las olas y que Dios reparta suerte. Los débiles se ahogarán, los fuertes nadarán y aguantarán mejor las tempestades.

Todos estos recortes, modificaciones de la constitución, sacrificios de derechos, todo este echar por la borda para salvar lo que estamos tirando, ¿para qué sirve?, ¿cuál es el objetivo final? ¿dónde está el puerto?

¿Estamos cambiando el modelo económico? No. Estamos en el mismo barco que nos hace zozobrar, pero en lugar de modificar el diseño para mantener el fin, cambiamos el fin para mantener el diseño. Confundimos, tal vez deliberadamente, coyuntura con estructura.

El FMI, a través de su directora ha contado un chiste buenísimo, si no fuese patéticamente preocupante.

Quiere “contribuir” en el debate de la reforma fiscal de España. Sin saber muy bien por que, se me aparece Marlon Brando haciendo ofertas que no podrás rechazar. Y de paso, me entero de la existencia de tal debate, que no es poco.

Como cualquier mago que se precie, debe de existir un efecto de distracción que oculte el verdadero truco.

Empecemos por él, por el brindis al sol. Declara la señora que lleva las riendas del FMI, que hay que sentarse y hablar sobre la evasión fiscal de las grandes empresas, que defraudan mucho. Bueno, contestan los otros, mientras sea sólo sentarse y hablar...

De la misma forma que fuimos a Lampedusa con una caravana de coches oficiales para mostrar nuestro rechazo a las muertes por miseria que conlleva la emigración económica y política....

Incluso podemos lleva el mismo programa que en la isla mediterránea, vamos, nos hacemos ver, pero no nos acercamos a los inmigrantes y nos hacemos kilómetros de avión, y transportamos las flotas de coches oficiales para acabar viendo a los inmigrantes, al sufrimiento, por la tele. Brindis al sol.

Evidentemente no se va a atajar el problema de la evasión fiscal. Hay grandes compañías detrás, con lobbys oficiales en Bruselas, que pagan algún que otro coche oficial. Y como decía Quevedo, poderoso caballero es Don Dinero.

Así que vamos al truco en sí.

El FMI quiere recaudar más por impuestos indirectos que gravan el consumo (IVA), es decir, que en una época con desplome del consumo, se va a gravar más el consumo, para animarlo supongo ¿?.

El Fondo pone en tela de juicio las medidas tributarias en la mayor parte de países y lamenta que “las opciones utilizadas con mayor frecuencia se han guiado por criterios de conveniencia más que por el deseo de establecer sistemas tributarios más sólidos y equitativos”.

Y esto es la traca final. Resulta que hay que subir el IVA, el que pagan todos, los parados, los que tienen trabajo y los inmigrantes ilegales, por igual e independientemente de la renta que tengan, para establecer sistemas tributarios más equitativos. Con un par.


Pero si sigo leyendo, la intención es, no subir los tipos, sino pasar de los tipos reducidos al general. Y dicen que lo quieren hacer porque hay margen recaudatorio.

Traducido, significa que como los tipos reducidos se aplican, básicamente a cosas vitales, como comida, medicina, agua, transporte, asistencia social etc. Pues por mucho que baje el consumo, comer seguirán comiendo. La única forma de recaudar menos subiendo los impuestos de IVA reducido es que la gente dejase de comer, así que hay margen.

Y mientras el empeño por recaudar más aumenta, no aumenta menos el empeño por afanarse en el lanzamiento por la borda. Ahí va parte de la sanidad, dijeron hace poco.

Queremos recaudar más y tener menos. ¿A donde va a para ese aumento del dinero? Porque la sanidad o la educación, por poner un caso, si que se ven donde van, apenas se les veía flotar después del lanzamiento.

En la esquizofrenia de salvar el barco, se está destruyendo el fin que tenía el barco. ¿Para que salvarlo entonces?

¿Acaso no hay más opciones?, ¿acaso no se puede construir otro barco? ¿acaso ya no importa el rumbo, el fin?

Y aquí es donde nos anuncian que el café para todos se ha acabado, que es otra forma de decir que a partir de ahora sólo unos cuantos tomarán café que para el resto no hay.

Sin duda, se trata entonces de un problema de concentración. Lo que está claro es que hay café, pero que no se quiere repartir.

Como el coste de la crisis curiosamente, que lo hay, pero tampoco se quiere repartir. Hemos salvado a los bancos sin que tuviesen que asumir pérdidas, las autopistas radiales de Madrid están en quiebra y el estado deberá asumir la deuda, no las empresas, la planta de gas famosa de Castellón que provoca temblores ha de ser asumida en coste por el estado si se cierra por poner en riesgo a la población.

Beneficios privados, sufrimientos públicos.


¿Estamos seguros del rumbo del barco? Cuando todo acabe, cuando pase el temporal, ¿a qué costa habremos llegado? 
Espero que no se nos recuerde como al Bounty y los capitanes enderecen el rumbo o que los marineros sustituyan a los capitanes.